No hay nada como tomarse una taza bien calentita de chocolate, un día de invierno. Pero a veces da pereza pensar en la preparación. Aquí te dejamos tres maneras de prepararte una taza de chocolate caliente – algunas más fáciles y algunas más laboriosas, dependiendo del resultado que buscas.
Personalmente, prefiero no agregar espesantes como almidón de maíz o harina de arroz, ya que encuentro que diluyen el sabor. En Danielle Pacheco Chocolatier vendemos el chocolate troceado con su manteca de cacao, a diferencia de las mezclas que usan cacao desgrasado. Al contener esta grasa natural del cacao, la bebida aun tiene la capacidad para salir bastante espesa, sobre todo si se prepara sobre el fuego.
Si tienes una tableta de chocolate que te gusta mucho y no se vende en formato ya troceado, lo puedes rallar o cortar a trozos muy pequeños con un cuchillo (¡cuidado! que es duro y se puede resbalar fácilmente el cuchillo y cortarte – ¡hablo por experiencia!).
Método #1: A la cazuela
Esta manera tradicional y nostálgica requiere remover durante unos 10 minutos mientras saboreas el aroma de los vapores que emanan de la cazuela.
Para empezar, dosifica 2-3 cucharadas soperas de chocolate troceado y añádelas a una olla con unos 200 mL de leche. A fuego mediano sin permitir que hierve la leche, ves removiendo para fundir el chocolate e integrarlo a la leche. Cuanto más tiempo se deja haciendo, más espesa saldrá la mezcla.

Método #2: Con una botella térmica
Esta es la manera más rápida y eficaz para asegurar una buena disolución del chocolate.
Pon un mínimo de agua a hervir en una tetera eléctrica. Es importante que esté muy muy caliente. Mientras tanto, dosifica 2-3 cucharadas soperas de chocolate troceado dentro de una botella de agua térmica (de las de metal, que protegen contra la calor).
Vuelca el agua hirviendo por encima del chocolate, lo justo y suficiente para cubrir el chocolate. Cierra bien la botella y sacúdela fuerte durante 30 segundos. El resultado debe ser un liquido muy espeso con el chocolate perfectamente deshecho.
Este liquido lo puedes verter en una taza y acabar de rematarlo con leche caliente o leche vegetal (la leche de avena tiene una textura naruralmente espesa que funciona bien), o beberlo tal cual sin más. En verano, a mi me gusta ponerle dos o tres cubitos de hielo y bebérmelo frio.




Método #3: En el microondas
El defecto del microondas es que no permite remover continuamente. Si se pone el chocolate mucho tiempo sin remover, se puede quemar. Sin embargo, el microondas puede ser una buena opción si vas con prisa y solo tienes cacao en polvo.
En una taza, agrega dos cucharadas de cacao en polvo, una cucharada de azucar (esto va por gustos; lo puedes ajustar) y llena la taza de leche o leche vegetal. Ponlo un minuto y medio al microondas y remuévelo bien con una pequeña cuchara. ¡Listo!
El factor más importante para un buen chocolate a la taza
Elijas el método que eliges, la calidad del chocolate es primordial para asegurar un buen chocolate a la taza. Recomiendo usar un chocolate negro fino de aroma con porcentaje de cacao de al menos 70%. Puedes agregar también especies o sabores como ralladura de naranja, menta, etc. Prueba con una pizca de sal para resaltar el sabor.
